El precio de la tortilla en México vuelve a colocarse en el centro del debate nacional, luego de que el sector tortillero anunciara un incremento de entre 2 y 4 pesos por kilo a partir del 15 de abril, mientras que autoridades federales aseguran que no existen condiciones para justificar dicha alza.
De acuerdo con el Consejo Nacional de la Tortilla, el ajuste responde al aumento en los costos de producción acumulados en los últimos años, incluyendo insumos como harina de maíz, gas, transporte, refacciones y materiales de empaque.
Incluso, se confirmó que el precio de la harina de maíz registrará un incremento, lo que impacta directamente en el costo final del producto.

Gobierno rechaza incremento
Por su parte, autoridades como la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) y la Secretaría de Agricultura han llamado a evitar aumentos injustificados, argumentando que los precios del maíz no han tenido incrementos significativos que respalden esta decisión.
Desde el gobierno federal también se ha insistido en que no hay razones estructurales para elevar el precio, e incluso se han planteado reuniones con productores y tortilleros para contener posibles abusos.
Tortilleros defienden el alza
Sin embargo, representantes del sector aseguran que llevan más de tres años absorbiendo incrementos sin trasladarlos al consumidor, lo que ha generado un déficit operativo que ahora obliga a ajustar precios.
Además, señalan factores como la inflación, el encarecimiento de energéticos y la competencia desleal como elementos que presionan al alza el costo del kilo de tortilla.
Impacto en el bolsillo
Actualmente, el precio promedio del kilo de tortilla en México ronda los 23 a 24 pesos, aunque en algunas regiones puede superar los 30 pesos.
De concretarse el incremento, el costo podría elevarse aún más, afectando directamente a millones de familias, ya que se trata de uno de los alimentos básicos en la dieta nacional.
Incertidumbre en el mercado
Aunque el aumento ha sido anunciado para este 15 de abril, no será uniforme en todo el país, ya que cada tortillería ajustará precios según sus costos y condiciones locales.
Mientras tanto, el gobierno busca frenar el impacto mediante acuerdos dentro del Paquete Contra la Inflación, en un contexto donde la inflación en alimentos y energéticos sigue presionando la economía familiar.








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